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Mi nombre es Yuan-Hao Chiang, y tengo
22 años. Fui el estudiante que tuvo la oportunidad de participar en el programa
"Japanese-Language Program for Outstanding Students", del año 2007. Siendo mi
padre de procedencia china, siempre me interesaron las culturas asiáticas y la
japonesa, una gran cultura, no era la excepción. Para aprender de la cultura, lo
más importante era primero aprender las bases del idioma y, en el año 2000,
empecé clases particulares del idioma. Sin embargo, mis intereses cada vez
fueron más grandes por lo cual continué recibiendo lecciones por varios años,
hasta la actualidad.

Para la selección de este programa, primero realizamos un examen escrito en el
centro cultural japonés. Posteriormente, los estudiantes que obtuvimos las tres
mejores calificaciones participamos en una entrevista en la Embajada de Japón.
El mismo día, se anunció al ganador del programa.
El Instituto de Kansai, donde estuvimos la mayor cantidad del tiempo, con una
vista hermosa al mar, tenía facilidades de cafetería, librería y biblioteca,
computadoras, e inclusive grandes zonas para deportes y recreación, y además
personal disponible a cualquier hora del día y dispuesto a ayudarnos. Dentro del
Instituto recibimos lecciones muy valiosas, como lo fue la lección del dialecto
de Kansai, o las de aspectos tradicionales de Japón como la ceremonia del té o
ikebana.
La primera impresión fue ver participantes de 60 países, con culturas y
costumbres diferentes, con los que compartí y conviví esas dos semanas, en el
idioma japonés que nos unía.

En nuestros días de gira, conocimos lugares culturales tanto de la historia
antigua japonesa, como lo fue el Castillo de Osaka, el tori en el mar en
Miyajima, o el museo de la época Edo. Pero además, pudimos contrastar esta
historia antigua con los avances tecnológicos de Japón como el Shinkansen (tren
de alta velocidad), la Torre de Tokyo con una altura de más de 300 metros, y las
grandes ciudades como Osaka y Tokyo. Esto nos permitió no sólo aprender de las
raíces de la cultura, sino también de los aspectos modernos.
Dentro del plan además, compartimos en un "Home Stay" por un período de dos días
con una familia japonesa, la cual fue muy servicial y amable. Esto fue un gran
aporte en la ayuda de los estudios japoneses pues realmente pude vivir las
costumbres de hoy en día en familia, y además disfrutar de deliciosos platillos
japoneses hechos en casa.
También tuvimos muchas oportunidades para andar por cuenta propia en las grandes
ciudades de Japón. Aprovechamos para practicar el idioma japonés no sólo con los
compañeros del Instituto, sino también con la sociedad japonesa, quienes siempre
fueron atentos y muy pacientes.

En dos semanas logré aprender una gran cantidad de aspectos de Japón. Fue una
gran ayuda pues no sólo se aprendió de los aspectos culturales, sino que también
fue un gran aporte a mis estudios del idioma japonés. Aproveché esta gran
oportunidad para hablar hasta donde fuera posible en japonés, tanto con los
compañeros del Instituto como con las demás personas, lo cual fue un gran aporte.
Aunque en un inicio fue difícil, rápidamente tuve la confianza de hablar en
japonés. Además, siempre tuve una mente abierta hacia los aspectos culturales
como la deliciosa comida, las costumbres, y los diferentes paisajes. Estoy
profundamente agradecido con la Embajada y con la Fundación Japón por darme esta
gran oportunidad. En dos semanas viví una experiencia inolvidable, hice grandes
amigos, y pude mejorar en gran medida mis estudios del idioma japonés.
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