15 de septiembre de 2004 (Lugar: Banquete ofrecido por el gobernador de Sao Paulo)
Discurso del Primer Ministro de Japón, Junichiro Koizumi, Política con América Latina y el Caribe
Con miras al establecimiento de una nueva asociación entre Japón y América
Latina y el Caribe
Excelentísimo Sr. Geraldo Alckmin, Gobernador del Estado de Sao Paulo,
Distinguidos invitados,
Señoras y Señores :
Antes que nada, expreso mi más sincero agradecimiento al Excelentísimo Sr. Gobernador
Alckmin, del estado de Sao Paulo, por la cálida acogida, así como el de concederme
la oportunidad de dirigir el día de hoy unas palabras ante tan eminente concurrencia
de diversos sectores. Me han informado que este año se cumple el 450 aniversario
de la fundación de la ciudad de Sao Paulo y para mí constituye un honor poder
visitar esta ciudad en este año conmemorativo.
Esta es la primera vez que visito América Latina. No obstante, Sao Paulo es una
ciudad a la que en especial siempre he querido visitar. Es aquí donde reside mi
primo, quien emigró hace muchos años, y ese motivo me hace sentir personalmente
familiarizado con esta ciudad. Por fin se ha cumplido este anhelo largamente acariciado,
y me siento sumamente feliz. En su obra “Brasil, País do Futuroé, Stephan Zweig
señala: ‘Sao Paulo no encaja en un solo cuadro. No hay ninguna otra ciudad de
Brasil, ni del mundo que se deje llevar por un desarrollo tan ambicioso y dinámico
como Sao Pauloé. Y precisamente ayer, a mi llegada a esta ciudad, mientras observaba
las calles y la gente, pude sentir esa energía desbordante.
El día de hoy, mi intención es poner de manifiesto una nueva perspectiva del porvenir
entre Japón y América Latina. Creo que Sao Paulo, con su desarrollo siempre apuntando
al futuro, es el lugar más indicado para hablar sobre nuestro mañana.
<(Relaciones entre Japón y América Latina y Caribe>
Señoras y Señores,
Japón y América Latina siempre han estado unidos por “los vínculos entre persona
y personaé. La piedra angular de estos vínculos la establecieron aproximadamente
unos 300 mil inmigrantes japoneses y las brillantes actividades desarrolladas
hoy en día por más de 1 millón 500 mil personas, inclusive sus decendientes. Ha
transcurrido ya más de un siglo desde la llegada a México de los primeros inmigrantes
japoneses. Y aquí, en Brasil, se aproxima el centenario, que se celebrará en el
año 2008, de la llegada del barco “Kasato-marué al puerto de Santos en 1908, que
llevaba a bordo al primer grupo de inmigrantes japoneses. Esta mañana me he conmovido
profundamente al visitar el “Cenotafio de los primeros pobladores japonesesé en
el Parque Ibirapuera. Estos pobladores, que en paz descansen, con su infatigable
esfuerzo lograron superar una enorme cantidad de dificultades, asentándose firmemente
en las sociedades que las acogieron, para convertirse en un puente que une Japón
y América Latina. Y es por ello que les expreso mi más profundo respeto. Al mismo
tiempo, manifiesto mi gratitud a la sociedad de América Latina, que los acogió
con toda generosidad.
Japón recibe hoy en día a más de 330 mil personas provenientes de América Latina,
incluyendo a 270 mil brasileños. Todos ellos traen una nueva cultura y nuevos
valores a nuestra nación, y están contribuyendo a lograr que la sociedad japonesa
sea más diversificada y próspera. Hay jóvenes japoneses quienes tienen por compañeros
en la escuela a los hijos de los residentes brasileños, y ello se ha convertido
en una excelente oportunidad para que surja entre estos jóvenes japoneses el interés
por Brasil y América Latina, al grado de que algunos de ellos ya realizan estudios
en esta región.
El intercambio de Japón con Brasil, así como con América Latina sigue mejorando
y extendiéndose como nunca antes sucedió. Estoy convencido de que en nuestra relación,
tanto en el pasado como en el futuro, continéan prevaleciendo nuestros lazos como
“amigosé cordiales, sostenidos por los vínculos entre persona y persona.
Muchos países latinoamericanos consiguieron la paz y la estabilidad de las que
gozan actualmente, tras haber superado una serie de graves dificultades, tales
como conflictos armados y guerras civiles, crisis económicas, e incluso, en ciertas
ocasiones, devastadores desastres naturales en el pasado. A fin de fortalecer
los fundamentos de la democracia y desarrollar economías de mercado, es indispensable
el esfuerzo inquebrantable de todos y cada uno de estos países. Japón, como nación
que comparte estos valores, tiene la voluntad de continuar brindando su apoyo
a los esfuerzos de reforma de los países de América Latina.
En el aspecto económico, durante muchos años, Japón ha sido para América Latina
el socio comercial y de inversión con mayor estabilidad en la región asiática.
Sin embargo, las crisis de endeudamiento de América Latina en la década de 1980
y el estancamiento económico de Japón en la década de 1990, provocaron el decaimiento
del ímpetu que prevalecía en las relaciones económicas entre ambas partes. Pero,
los lazos económicos entre Japón y América Latina tienen grandes potencialidades
de desarrollo. Ahora es precisamente el momento de esbozar, junto con todos ustedes
aquí presentes, un nuevo horizonte en las relaciones entre Japón y América Latina.
<"Visión para nuevas relaciones de asociación entre Japón y América Latina
y Caribe" >
Señoras y Señores,
Asia del Este y América Latina, vinculados por el Océano Pacífico, son dos regiones
que se encuentan en una etapa de desarrollo más dinámica del mundo. Y con el objeto
de explotar de manera conjunta el “enorme potencial de beneficio mutuoé que radica
en el encuentro entre ambas regiones, estoy decidido a concentrar esfuerzos teniendo
dos directrices como base: la "cooperación" y el "intercambio."
<-Cooperación->
La primera directriz es la “cooperacióné, que se basa en dos pilares: la "revitalización
de los lazos económicos" y los "esfuerzos conjuntos frente a diversos desafíos
en la esfera internacional".
Para poder materializar el potencial que guardan Japón y América Latina, la tarea
con más trascendencia es la revitalización de los lazos económicos. América Latina
goza progreso dinámico, mercado de 530 millones de personas, enorme extensión
territorial, valiosos recursos naturales y recursos humanos jóvenes y capaces.
Japón, por su parte, ha experimentado un desarrollo económico basado en la democracia
y la economía de mercado, ocupando el segundo lugar mundial en lo que a mercado
se refiere, y posee abundantes recursos humanos, capitales y tecnología de punta.
Estoy convencido de que el fomento de las relaciones de cooperación entre Japón
y América Latina que tienen características complementarias, redundará en beneficio
de ambas partes.
Pasado mañana, firmaré, junto con el Excelentísimo Sr. Vicente Fox Quesada, Presidente
de los Estados Unidos Mexicanos, el Acuerdo de Asociación Económica entre Japón
y México, el mismo que se constituye en el primer acuerdo de estas características
con un país latinoamericano. Mediante este acuerdo se promoverá el libre desplazamiento
de bienes, personas, servicios y capitales, y no sólo afianzará la colaboración
en las actividades económicas de ambas partes, sino que también servirá para promover
una asociación económica de manera íntegra que incluye la cooperación bilateral
en políticas de competencia, el mejoramiento del ambiente de negocios, la formación
de recursos humanos y el apoyo a las pequeñas y medianas empresas. Espero que
de esta forma, no sólo se activen las relaciones económicas entre Japón y México,
sino que también se sienten las bases para fortalecer aén más los vínculos entre
Japón y América Latina.
Actualmente, la integración económica en varias regiones de América avanza a paso
acelerado tomando como nécleo a los países del MERCOSUR en que Brasil, el país
más grande de América Latina, desempeña un papel central. En concordancia con
esta tendencia, Japón está dispuesto a aunar esfuerzos del gobierno y la iniciativa
del sector privado a fin de estrechar aén más los lazos económicos con América
Latina. Precisamente, en noviembre de este año se tiene programado celebrar la
Reunión Informal de Líderes de APEC en Chile, y en mi opinión, esta es buena oportunidad
para profundizar nuestros debates sobre la activación del intercambio económico
entre Asia y América Latina, las dos regiones situadas frente a frente en el Océano
Pacífico.
Para lograr que la economía mundial continée creciendo de manera sostenible, la
energía y los recursos minerales y alimentarios son indispensables. La importancia
de América Latina, poseedora de vastos recursos naturales y energéticos, aumenta
de manera notable. Una de las tareas más importantes de Japón, un país que cuenta
con pocos recursos naturales, es garantizar el abastecimiento estable a mediano
y largo plazo en este rubro. Entre las décadas de 1960 y 1970, Japón llevó a cabo
inversiones en gran escala en proyectos nacionales para la explotación de recursos
naturales, tales como el hierro, la pulpa, el aluminio y desarrollo agrícola,
asimismo una gran cantidad de empresas japonesas desarrollaron sus actividades
en este país y de esta manera, Japón contribuyó al desarrollo económico de Brasil.
Ayer tuve la oportunidad de observar desde lo alto del cielo la inmensa estancia
en la ciudad de Pradópolis del estado de Sao Paulo, cuando estuve viajando en
el avión preparado por el gobierno de Brasil. Me impresionó de nuevo el grado
de desarrollo de Brasil y su gran potencial. Tuve la impresión real de que Brasil
posee inmensos recursos energéticos y alimentarios. En lo que respecta a la explotación
de recursos naturales en América Latina en los éltimos cinco años, Japón ha brindado,
a través del Banco de Japón para la Cooperación Internacional, asistencia financiera
por aproximadamente 5.800 millones de dólares estadounidenses como, por ejemplo,
para la explotación de yacimientos petrolíferos de Brasil en el mar de Campos,
y tiene la intención de continuar proporcionando activamente esta clase de cooperación
en el futuro.
Últimamente me llama la atención la promoción realizada en América del
Sur y Centroamérica, a las iniciativas que fijan su enfoque en la unificación
regional de América Latina mediante proyectos de Integración de la Infraestructura
Regional Suramericana(IIRSA), así como el Plan Puebla-Panamá, entre otros. El
vasto territorio de América Latina está distanciado por escarpadas montañas y
selvas exuberantes. Si se llegan a enlazar el norte con el sur y el este con el
oeste de América Latina mediante el mejoramiento de la infraestructura a escala
regional, estoy seguro de que se promoverá la integración regional y de esta manera,
se acelerará aén más el progreso de toda la región. Nuestro país reconoce que
el mejoramiento de la infraestructura es el principal requisito básico para el
desarrollo socioeconómico, y es por ello que mantiene en vigor una cooperación
en este ámbito por 4.600 millones de dólares estadounidenses con los países latinoamericanos.
Con respecto al estado de Sao Paulo, ayer, durante mi recorrido desde el aeropuerto
hasta la ciudad, pude observar las obras del proyecto de descontaminación de la
cuenca del río Tietê. Me llena de alegría saber que han demostrado su eficacia
las medidas contra inundaciones.
El segundo pilar de la “cooperacióné es los "esfuerzos conjuntos frente a diversos
desafios en la esfera internacional". Japón y América Latina pueden colaborar
de manera conjunta para preservar la paz y la estabilidad de la sociedad internacional.
A fin de resolver con eficacia una serie de desafíos tales como las disputas entre
naciones, la reconstrucción de Iraq, las medidas contra el terrorismo, el desarme,
la no-proliferación de armas de destrucción masiva, el establecimiento de la paz
y el combate al VIH y el SIDA, es preciso fortalecer el papel de las Naciones
Unidas y no el “alejamientoé de los países de este organismo. Especialmente con
el objeto de que las acciones colectivas bajo el mandato de las Naciones Unidas
posean más eficacia y fiabilidad para enfrentar los retos del siglo 21, es un
desafío de toda la comunidad internacional efectuar una reforma al Consejo de
Seguridad, a través de la expansión de sus asientos tanto permanentes como no
permanentes.
Japón y América Latina pueden y deben colaborar conjuntamente para materializar
la prosperidad de la comunidad internacional. Encontramos ventajas comunes en
ambos para mantener y fortalecer el sistema de libre comercio multilateral. Para
que la economía mundial y los países en vías de desarrollo se desarrollen, es
indispensable que culminen con éxito las actuales negociaciones de la Agenda de
Desarrollo de Doha. Con las manos unidas, avancemos hacia el objetivo comén.
Asimismo, con el objetivo de hacer posible la prosperidad sostenible de la comunidad
internacional, es imperioso que haya compatibilidad entre el desarrollo económico
y el medio ambiente. Mi intención es crear una sociedad sana orientada al reciclaje
a escala mundial mediante la política de las "tres Rs", es decir, Reducción, Reutilización
y Reciclamiento. Por otra parte, el calentamiento global es otro asunto urgente
y vital, y no debemos permitir más demoras a su solución. En diciembre de este
año se celebrará en Buenos Aires el décimo encuentro de la Convención Marco de
las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP10). Aprecio altamente el liderazgo
de América Latina en este campo, y deseo estrechar nuestra colaboración para una
pronta entrada en vigencia del Protocolo de Kioto, a fin de legar un planeta mejor
a las futuras generaciones.
<-Intercambio->
La segunda directriz para el fortalecimiento de los vínculos entre Japón y América
Latina es el “intercambioé. Basándose en la magnífica amistad que han cultivado
hasta la fecha, Japón y América Latina deben fomentar una comprensión mutua más
profunda y una confianza más sólida. Y para lograrlo, es necesario que ambas partes
superen la barrera de la distancia y la información.
Esta barrera ya se ha empezado a superar en diversos aspectos. Por ejemplo, al
equipo de la selección japonesa de fétbol dirigido por el director técnico Zico,
la llamamos Zico-Japón, y todos los japoneses tenemos depositada nuestra confianza
en él. Asimismo, más de 50 futbolistas latinoamericanos han formado parte de los
equipos de fétbol profesional japonés y no sólo eso, sino también muchos jóvenes
japoneses han venido a América Latina para aprender fétbol. El bosanova y el reggae,
ritmos que alegran nuestro corazón, cuentan con una gran cantidad de aficionados
en Japón.
Sin embargo, es preciso que todavía hayan más oportunidades para conocernos mutuamente.
Primero que nada, debemos crear oportunidades para que la juventud, en cuyas manos
está depositado el futuro, tenga la oportunidad de respetar, comprender y aprender
directamente acerca de la historia, la cultura, la sociedad y los valores mutuos.
En este sentido el gobierno japonés planea invitar a unos 4 mil jóvenes latinoamericanos
incluyendo estudiantes a nuestro país en un período de 5 años venideros. Ante
mis ojos aparece la imagen de jóvenes que hayan cruzado el Océano Pacífico, los
cuales cimentarán las relaciones entre América Latina y Japón dentro de veinte
y treinta años.
Japón desempeñará un papel central en el Foro de Cooperación entre América Latina
y Asia del Este, un valioso mecanismo para el progresao de una nueva relación
entre ambas regiones. Japón prevé presidir la Reunión Ministerial de Relaciones
Exteriores en el marco del mencionado Foro cuando sea oportuno en el futuro.
<Conclusión>
Japón es, entre los países asiáticos, el que ha mantenido durante más años sus
vínculos de amistad con América Latina. Es mi ferviente deseo que en el futuro
continuemos siendo socios de la mayor confianza e importancia.
Este verano pude observar en la televisión diversas pruebas llevadas a cabo en
la Olimpiada de Atenas, y debo decirles que me impresioné ante la excelente actuación
de los atletas latinoamericanos participando en varias competiciones deportivas
tales como fétbol, volibol, regatas de balandro, entre otras. Especialmente, es
digno de destacar la extraordinaria actuación del atleta brasileño, Vanderlei
de Lima, quien participó en la maratón masculina en el éltimo día de la Olimpiada
y realmente emocionó a todo el mundo. Recuerdo repetidas veces su agradable cara
risueña que él mostró a pesar de la desgracia que cayó sobre él. Precisamente,
este maratoniano Lima se coronó con la gloria al vencer varios obstáculos y al
mismo tiempo se convirtió en un puente que unió a nuestros corazones.
Señoras y Señores, construyamos un gran "puente de amistad" transpacífico entre
Japón y Brasil, así como entre Japón y América Latina. Hemos heredado ya importantes
cimientos de amistad que venían cultivando nuestros antecesores durante más de
cien años.
Deseo terminar estas palabras parafraseando al famoso sociólogo brasileño Gilberto
de Mello Freire quien señaló: “Brasil puede ser considerado como futuro líder
de la civilización modernaé, y expreso mi esperanza de que, tal y como lo indican
esas palabras, Brasil cumpla su importante papel a la hora de construir un "puente
de amistad" firme y sólido en este nuevo siglo.
Muchas gracias por su atención. (Fin)
|