Centro de Congresos, Davos, Suiza
31 de enero, 2009
Profesor
Schwab, Fundador y Presidente Ejecutivo,
Señoras y
Señores,
Introducción
La economía
mundial enfrenta, en este momento, una crisis de las que suele
decirse que ocurren una vez en un siglo. Desearía compartir hoy con
ustedes mis ideas acerca de lo que el mundo debería hacer y el papel
del Japón dentro de ese contexto.
Mi
convicción
Tengo una
fuerte convicción: la búsqueda de la prosperidad económica y la
democracia llevará a la paz y la felicidad. (Paz y felicidad a
través de la Prosperidad y la Democracia). Ése es el camino que
Japón ha seguido desde la Segunda Guerra Mundial. La prosperidad
económica da lugar a una nueva clase media, que luego desea una
libertad aún mayor, democracia y paz. Muchos países de Asia también
recorrieron ese camino. Lo que sobrevino luego fue un tremendo
crecimiento económico y una expansión de la democracia, aun cuando
el nivel de esta última difiera de un país a otro. Me enorgullezco
de que, al apoyar los esfuerzos de los países asiáticos, Japón haya
desempeñado un papel significativo en estos acontecimientos. Como
consecuencia de estas experiencias exitosas, la política exterior
del Japón pasó a tener como eje central la noción de que “la
búsqueda de la prosperidad económica y la democracia conducirá a la
paz y la felicidad”.
Hace dos años,
cuando me desempeñaba como ministro de relaciones exteriores,
elaboré el concepto de “Arco de Libertad y Prosperidad”. También
este concepto ilustra la determinación que tiene Japón de respaldar
las iniciativas de los países que aspiran a tener economías de
mercado y democracia, y de recorrer el camino hacia la prosperidad
junto a dichos países.
Señoras y
señores,
La
primera de mis prescripciones: Medidas para solucionar la crisis
financiera
La
prosperidad económica se ve acosada por problemas en todas partes
del mundo. La crisis financiera actual ha puesto en evidencia que
hay mucho por mejorar en los mercados financieros como mercados.
La Cumbre
sobre los Mercados Financieras y la Economía Mundial se llevó a cabo
en Washington DC, en noviembre último. Sobre la base de las
experiencias de Japón, en esa oportunidad defendí la necesidad de
una rápida eliminación de los créditos incobrables de las entidades
financieras y también de inyecciones de capital utilizando fondos
públicos. Además, anuncié que Japón estaba dispuesto a aportar un
crédito equivalente a un mínimo de U$S 100.000 millones al Fondo
Monetario Internacional (FMI), bajo la convicción de que es
imperativo garantizar una liquidez centrada en el dólar
estadounidense para los países medianos y pequeños así como para las
economías emergentes. Me alegraría que las naciones y los países
productores de petróleo con abundantes reservas en moneda extranjera
se sumaran a estos esfuerzos. Aún hoy sigo convencido de esto.
La
segunda de mis prescripciones: Realizar esfuerzos para fortalecer la
salud y la fuerza de la economía mundial
Sin embargo,
además de éstos que podríamos llamar “primeros auxilios de
emergencia”, también es necesario mejorar la salud de la economía y
aumentar su fuerza.
La
reformulación de las reglas del mercado
En primer
lugar, la reformulación de las reglas del mercado. Se trata, al
mismo tiempo, de una iniciativa para restablecer la racionalidad
económica con un equilibrio entre competencia y regulación. Hace ya
cierto tiempo que estoy instando a introducir un sistema de
supervisión para los mercados financieros, la regulación de las
calificadoras de crédito y la clarificación de las normas de
contabilidad “mark-to-market” (valuación por valor de mercado) que
deben aplicarse en épocas de alta volatilidad en los mercados. En
vísperas de la Cumbre sobre los Mercados Financieros y la Economía
Mundial que se celebrará en Londres en abril, es importante que haya
una firme implementación del Plan de Acción convenido que incluya
estos puntos.
Evitar
un vuelco al proteccionismo
Al mismo
tiempo, un requisito previo importante para superar la crisis es que
el flujo del comercio y la inversión no se vea inhibido. También las
empresas exportadoras del Japón se encuentran atrapadas en
circunstancias económicas severas. Sin embargo, de conformidad con
las lecciones de la Gran Depresión de 1929, combatiremos
resueltamente cualquier tipo de proteccionismo. También actuaremos
en cooperación con otros países para la rápida conclusión de las
negociaciones de la Ronda de Doha de la Organización Mundial del
Comercio (OMC).
Paliar
el desequilibrio global y ampliar la demanda interna
A
continuación, me gustaría referirme a cómo remediar el desequilibrio
global. Nuestras economías reales han sufrido de manera
considerable. Para volver a encauzar la economía en una trayectoria
de crecimiento estable, uno de los imperativos es corregir el
desequilibrio global que ha surgido debido al consumo excesivo en
los Estados Unidos y a la demanda interna insuficiente en otros
países, particularmente aquellos con superávits en sus balances
globales. Los países deben abandonar su dependencia de la demanda
externa. En el último año y medio, el yen es la moneda que más valor
ha adquirido entre las mayores divisas. Cada país debe mejorar la
demanda interna y alcanzar un crecimiento auto-sustentable, de
acuerdo con sus circunstancias individuales. Estoy absolutamente
seguro de que el restablecimiento de la vitalidad en la economía
japonesa, la segunda del mundo, es el máximo deber de Japón.
Las
contramedidas económicas de Japón
A tal fin,
decidí poner en marcha un plan de estímulo económico en una escala
de aproximadamente 75 billones de yenes (equivalentes a U$S 840 mil
millones). Nuestras medidas fiscales por sí solas alcanzan alrededor
de 12 billones de yenes (equivalentes a U$S 135 mil millones),
correspondientes a un 2%, aproximadamente, del PBI del Japón. En
situaciones en las que los fondos del sector privado no van a la
inversión en equipamiento pese a que las tasas de interés están
reducidas prácticamente a 0%, son necesarios estímulos fiscales del
Estado. Esta es la lección que aprendimos de la crisis monetaria
asiática en los años ’90. Circunstancias económicas aberrantes
requieren respuestas excepcionales. Esa es la experiencia del Japón
de la década de 1990.
La
economía asiática
Asia tiene un
potencial mayor que cualquier otra región del mundo, con alrededor
del 40% de la población mundial y una tasa de crecimiento económico
media de aproximadamente 4% en los últimos años. Es importante que
esta región contribuya a la economía mundial como centro de
crecimiento abierto al mundo. Ya he incorporado la financiación de
10 mil millones de yenes (aproximadamente USS 100 millones) para
nuestro presupuesto adicional como asistencia de emergencia a Asia.
También será necesario fortalecer la cooperación regional para
reforzar el potencial de crecimiento asiático y aumentar la demanda
interna.
Por ejemplo,
Japón ha estado participando activamente en proyectos a nivel
sub-regional, como el desarrollo de la región del Mekong o el
Corredor Industrial Delhi-Bombay, que incluye la construcción de
ferrocarriles en India. Además, para la próxima Cumbre de Asia del
Este, Japón analizará distintas medidas concretas junto con países
asiáticos, como la utilización del Instituto de Investigación
Económica para el ASEAN y Asia del Este (ERIA), entre otras. De más
está decir que Japón apoyará a los países asiáticos movilizando
fondos que van desde la Asistencia Oficial al Desarrollo (AOD),
Otros Flujos Oficiales (OFO) hasta el capital privado. Con ese
propósito, Japón está dispuesto a aportar a la AOD no menos de 1,5
billones de yenes en total (equivalentes a U$S 17.000 millones).
Entretanto,
en Asia ha habido avances respecto al fortalecimiento de la
Iniciativa Chiang Mai, de cooperación financiera regional. Además,
en diciembre pasado, Japón fue sede de la Reunión Cumbre Trilateral
Japón-China-República de Corea, que se llevó a cabo por primera vez
independientemente de otras reuniones. Las economías de Japón, China
y la República de Corea juntas, con un 15,9% del PBI global total,
superan la cifra de Alemania, Francia y el Reino Unido juntos. Esta
cumbre trilateral se llevará a cabo en forma regular, siendo
directamente los líderes quienes impulsarán el fortalecimiento de la
cooperación trilateral. Se trata de un primer paso histórico y estoy
firmemente convencido de que una profundización de la cooperación
regional de Asia como ésta también traerá aparejada, a su debido
tiempo, la recuperación de la economía mundial.
África
Los países
africanos están sufriendo severos efectos como consecuencia de la
marcada caída en los precios de los recursos. Es importante que la
comunidad internacional se ocupe de las cuestiones humanitarias
mediante la asistencia al desarrollo y que adopte medidas para
atraer más capital privado a África. El año pasado, Japón fue sede
de la cuarta Conferencia Internacional de Tokio sobre Desarrollo
Africano (TICAD IV) y anunció diversas iniciativas: duplicar la AOD
destinada a África para 2012 y brindar apoyo para duplicar la
inversión privada en África, entre otras. Japón cumplirá fielmente
estos compromisos. En este mes de marzo, Japón organizará la Reunión
Ministerial de Seguimiento de la TICAD, en la que buscaremos aunar
las voces de África con la idea de presentar dichas voces ante la
Segunda Cumbre sobre los Mercados Financieros y la Economía Mundial
en abril.
Medio
Oriente
La
estabilidad de Medio Oriente también es esencial para una
prosperidad global sostenida.
Las medidas
de seguridad y la asistencia para la reconstrucción son las ruedas
de un mismo móvil que deben trabajar juntas para avanzar. Ambas son
igualmente indispensables. Además de nuestras actividades de apoyo
para el reabastecimiento de la Fuerza Marítima de Autodefensa en el
Océano Índico, Japón destacará naves de la Fuerza de Autodefensa
frente a Somalia como medida contra la piratería. Por otra parte,
Japón tiene gran experiencia y conocimiento en lo que se refiere a
mejorar la vida de las personas. Me gustaría presentarles dos
ejemplos del trabajo de Japón en este campo.
En Afganistán,
la asistencia de Japón ha obtenido logros notables; Japón llevó a
término el desarme con éxito y la reintegración de unos 60 mil ex
combatientes; suministró vacunas BCG y contra la polio para un total
de 40 millones de personas; contribuyó a equipar 50 clínicas;
construyó y restauró más de 500 escuelas; capacitó a más de 10 mil
maestros; y brindó educación para la alfabetización a alrededor de
300 mil personas. Nuestro país continuará brindando ayuda
inspirándose en los atributos especiales del Japón.
En la Franja
de Gaza y los territorios palestinos, ha habido un alto número de
víctimas civiles y la situación es tal que no puede ser ignorada
desde una perspectiva humanitaria. Apenas estallaron las
hostilidades, Japón emprendió una ayuda humanitaria de emergencia
por 10 millones de dólares y, el 23 de enero, proporcionamos mantas
y otros tipos de suministros. Además de la ayuda humanitaria, Japón
ha estado promocionando la iniciativa del “Corredor para la Paz y la
Prosperidad” como esfuerzo a más largo plazo, que incluye construir
un parque agroindustrial en Jericó en la zona de Cisjordania, con
Israel, la Autoridad Palestina y Jordania para mejorar y desarrollar
la confianza entre ellos. En este momento los proyectos están
avanzando. Mi sueño es ver el parque agrícola en Jericó verde y
flamante, en pleno funcionamiento y exportando productos agrícolas
en unos pocos años. Pongo así en práctica mi convicción de que la
paz y la felicidad surgirán con la prosperidad económica.
La
AOD de Japón
Para
solucionar estos problemas que enfrenta la comunidad internacional,
aumenté el volumen de nuestra AOD a partir del año pasado, a pesar
de las severas condiciones fiscales y de que en los últimos años el
volumen de nuestra AOD había ido disminuyendo. Mantendremos con
firmeza ese rumbo en 2009 y esperamos incrementar el volumen de
nuestra AOD aproximadamente en un 20% neto. He renovado mi decisión
de responder a esta crisis de la cual se dice que sólo ocurre una
vez en un siglo.
Señoras y
señores,
La tercera
de mis prescripciones: responder activamente al cambio climático
La
experiencia de Japón
Acabo de
presentar una visión del conjunto de mis planes para mejorar nuestra
salud y nuestra fuerza económica. Sumado a todo lo antedicho, no
debemos olvidar el cambio climático que constituye un desafío. Pero
a su vez, resolverlo es también una oportunidad para crear nuevas
industrias. En su carácter de líder número uno en eficiencia
energética, Japón es un caso ejemplar. En los últimos 30 años, hemos
duplicado nuestro PBI real sin aumentar el consumo de energía de
nuestro sector industrial. Nuestro consumo de energía primaria por
unidad de PBI se ubica en apenas la mitad de la media para los
países de la OCDE y menos de un tercio de la media global.
Transformar la crisis petrolera en una oportunidad ha sido parte
integrante de la historia del Japón.
Iniciativas de los países
desarrollados
El año pasado,
como presidente de la Cumbre del G8, Japón demostró su liderazgo a
la hora de definir un acuerdo para reducir las emisiones de gas con
efecto invernadero por lo menos a la mitad para 2050. Este año es el
año en que decidimos acciones concretas. Si todos los países no
comparten la carga en forma equitativa de acuerdo con sus
responsabilidades diferenciadas, el problema nunca se resolverá.
Japón también realizará mayores esfuerzos para alcanzar reducciones
en las emisiones. En este momento, estamos analizando nuestro
objetivo a mediano plazo sobre la base de análisis científicos,
considerando el medio ambiente, la economía y la energía de una
manera integrada. Pienso anunciar el objetivo en junio. Este
objetivo no debe ser una declaración sin fundamento; mi intención es
que éste sea viable desde el punto de vista económico y que sirva
como contribución para las medidas contra el calentamiento global en
todo el planeta.
Respuestas a los
países en desarrollo
Creo que los
países en desarrollo pueden llevar a cabo directamente la transición
a “sociedades con bajo consumo de carbono” manteniendo a la vez un
crecimiento económico elevado. La clave es la introducción audaz de
tecnologías avanzadas en cuanto a la conservación de la energía y
las energías de bajo consumo de carbono. Existen varias de esas
tecnologías y esos sistemas en el mundo. Para los países en
desarrollo que tengan la intención de introducir esas tecnologías y
esos sistemas, Japón también ofrecerá asistencia, incluso mediante
apoyo financiero, sobre la base de la “Cool Earth Partnership” que
pusimos en marcha el año pasado.
Señoras y
señores,
Superar la crisis
y avanzar hacia un mundo mejor
Debemos
admitir que el año 2009 se inició en un clima muy sombrío. Sin
embargo, debemos tener resiliencia, firmeza y optimismo para crear
un mundo mejor, transformando este desafío en oportunidad.
¿Cómo es el
“mundo mejor” que queremos?
En primer
lugar, es un mundo donde todos y cada uno de los individuos, hombre
o mujer, pueden desarrollar su potencial mediante sus esfuerzos.
Segundo, es un
mundo que valora la diversidad, incluida la diversidad de razas, de
etnias y de religiones.
Tercero, es un
mundo con un resurgimiento de la racionalidad económica con un
equilibrio entre competencia y regulación.
La prosperidad
económica es justamente la base para un mundo mejor.
Se encuentran
reunidos aquí en Davos numerosos grandes líderes que trabajan
activamente en todo el espectro de áreas. Y en Estados Unidos acaba
de entrar en escena un nuevo líder, el Presidente Obama. Es mi
intención trabajar en colaboración con estos líderes para que este
año sea el año de la reactivación económica mundial. El filósofo
francés Alain dijo: “El pesimismo deriva de nuestras pasiones; el
optimismo de la voluntad”. Desearía concluir mis palabras hoy
reiterando mi fuerte convicción de que con una voluntad firme las
dificultades pueden ser vencidas.