Reporte: Fundación Japón - Programa para estudiantes sobresalientes 2025-Andrea Hernández
El mejor consejo para cualquier persona que esté aprendiendo un idioma nuevo siempre será sumergirse lo más posible en este. También, aunque a veces hablar una nueva lengua es difícil e intimidante y parece que no hay avance, la dedicación y el esfuerzo, al igual que la ayuda de los demás, hace que al final los sueños se cumplan.
Mi nombre es Andrea y he estado estudiando japonés desde que estaba en la escuela secundaria. Por situaciones personales me vi en la necesidad de dejar de estudiar y no pude regresar hasta hace dos años, tan emocionada como al principio. Siempre me ha gustado la cultura japonesa, y el idioma, en mi opinión personal, es un vivo ejemplo de esa cultura que es tan diferente a la que estoy acostumbrada aquí en Costa Rica. Este año 2025, gracias al apoyo de mis seres queridos y mis profesoras de japonés, tuve la oportunidad de participar en el programa de la Fundación Japón para estudiantes sobresalientes del idioma japonés en el extranjero.
Durante el programa, tuve la increíble oportunidad de reunirme con personas de otros 42 países que comparten este amor por el aprendizaje de nuevas lenguas. Viajamos a Kyoto, Tokyo e Hiroshima, y nos alojamos en Osaka. En cada viaje que hicimos, tuvimos la oportunidad de aprender una pincelada sobre la historia de Japón, visitando lugares tanto turísticos como tradicionales, probando comidas nuevas y aprendiendo vocabulario en japonés sobre el día a día.
El programa también nos dio la oportunidad de participar en actividades culturales y de visitar la casa de una familia japonesa. La actividad cultural en la que participé era sobre caligrafía, Shodo, en donde pude practicar la escritura de caracteres en japonés, que es a su vez una forma de arte.
La familia que visité estaba conformada por una mamá con sus dos hijos pequeños, que eran muy amables y divertidos, siempre hablando en el característico Kansai Ben.
Sin duda los textos y los libros de estudio son un buen método para memorizar vocabulario y gramática. Estudiar un idioma en papel es útil para tomar exámenes, pero siento algo falta cuando hablo con otras personas. Personalmente, mi estudio de japonés se limitó solo a los libros de texto. Cuando la gente habla, puedo entender el significado de las palabras de alguna manera, pero cuando quiero hablar, las palabras no salen de mi boca. E incluso cuando logro hablar, no puedo transmitir mis verdaderos sentimientos.
Este programa de estudios me enseñó sobre esa parte que el estudio en papel no puede. Por ejemplo, un día quería comprar detergente en una konbini (tienda de conveniencia), pero no pude leer el kanji de "detergente". Otro día me perdí en la estación y no sabía bien cómo leer las señales. En esos momentos me sentí muy frustrada. Y cuando estás en problemas, no hay otra alternativa. Tienes que decirle a alguien: "¿Me puede ayudar?". Pero, aunque ya había estudiado la manera de pedir ayuda gramaticalmente, hablarlo en una situación real se convierte en un verdadero desafío.
Tuve muchos desafíos mientras estuve en Japón. Sin embargo, cuando tienes amigos, estos se convierten en una aventura. Gracias a este programa, recibí el regalo más importante para mi estudio de japonés. Los participantes de 43 países me inspiraron mucho y pude aprender muchísimo de todos ellos.
Por lo tanto, nunca olvidaré el viaje de este programa. Me di cuenta de que, aunque pude hablar japonés de alguna manera, todavía tengo que estudiar mucho. De ahora en adelante, quiero mantenerme en contacto con los amigos que hice durante el programa para poder hablar japonés con naturalidad. De esa manera, tengo la intención de volver a Japón en el futuro y transmitir los sentimientos que no pude expresar esta vez.
